martes, 27 de mayo de 2014

Faro de ojos verdes

Y me encontré con sus ojos verdes como un faro de luz grisácea en mitad de la niebla que se formaba cada vez más espesa al acercar mis labios a los suyos, su boca a la mía; sentir el olor de su cuello, el sabor de su lengua, el tacto de su mano sobre mi cuerpo y el calor que subía hasta mis mejillas y que me hacía aparecer con más rubor que el habitual blanco fantasmal de mi cara. Perdidas las pocas defensas que me quedaban. Me dejé llevar por la marea y me hundí con el Titanic hasta olvidar por completo la tempestad. Ahora me encuentran sus manos en mitad de la oscuridad. Busco la sonrisa en su cara y el brillo en su mirada como si solo ellos me fuesen a rescatar.