Puede
que sea cierto, que no tenga sentido que algo realmente bueno pierda valor por
los actos que ha cometido su autor al margen de dicha obra, pero yo
personalmente no puedo obviar ciertas atrocidades. Probablemente seguiría
admirando historias o discursos increíblemente brillantes, pero si lo supiera,
si no ignorase algunas realidades, me sentiría culpable; culpable por algo que
no he hecho, pero que de alguna manera, indirectamente, estaría apoyando. Y me
molesta, me entristece que vivamos en un mundo donde ni siquiera aquellos
capaces de crear tanta belleza se libran de haber roto en pedazos alguna vida.
De
alguna forma, en tu subconsciente, les construyes un altar, los conviertes en
héroes, en dioses y de repente algo falla. Descubres que son personas, que tras
todo lo bueno hay contextos, hay situaciones que destruyen ese concepto. Y para
mí aún no hay respuesta, no tengo claro que porque algo suceda en un
determinado momento y lugar tenga que ser juzgado de un modo diferente, no
debería, o eso creo, ¿no se supone que lo que está bien es universal? Claro,
que me meto en un laberinto que está repleto de pisadas y dudo mucho que yo
vaya a encontrar una salida.
Supongo que
las vidas arrebatadas, algunas por completo y otras solo a medias, terminarán
siendo olvidadas y solo quedarán revoloteando en el vacío esas hadas nacidas de
monstruos sin alma.