viernes, 22 de junio de 2018

Demonios


Lo siento, pero no, no era suficiente condena, no era suficiente un periodo de tiempo que no representaba ni la cuarta parte de su vida. No eran suficientes 9 años por todos los que le quedan a esa niña y menos aún lo será la libertad provisional. Una libertad provisional, que terminará siendo nuestra prisión indefinida. Un premio por todas las pesadillas que tendrá, por destrozarle la vida. No hay condena suficiente por no respetar a una persona, por pensar que sus pollas valían más que cualquier chica. Y, sobre todo, por todos los años que van a estar en la calle poniendo en peligro la vida de otras mujeres, de otras niñas. 
Porque no son personas, ni siquiera animales. Porque a los animales los tratáis con menos respeto cuando muerden a alguien. Son demonios, y no es la primera maldición que lanzan ni será la última. Mientras les dejéis actuar, mientras os empeñéis en que son personas, perderéis a aquellas que realmente lo son. Porque no, por mucho que insistáis, el lugar de un demonio no está entre humanos, sino en el infierno que él mismo ha creado. Que se retuerzan de asco bajo la baba de sus otros hermanos infraseres, que intenten hablar y no puedan, que sientan que su cuerpo, su libertad, no les pertenece. Que les duela cada roce de esas repugnantes manos y no vean nunca llegar el final, porque no lo hay, no debería. Su lugar está en esas pesadillas, en los horribles e interminables recuerdos de la inocencia perdida.